Por fuera pareces tenerlo todo bajo control, pero cuando piensas en dinero aparece preocupación, tensión y esa sensación de no poder bajar la guardia.
- Crees en Dios, oras, meditas y agradeces, pero en el fondo sientes que esa confianza todavía no se refleja en la forma en la que vives tu economía.
- Has leído, estudiado, hecho cursos y conoces muchas herramientas, pero muchas veces sabes qué hacer y aun así te cuesta mantenerlo en el tiempo.
- Llevas tanto tiempo resolviendo, sosteniendo y haciéndote cargo de todo que hoy lo que más deseas es sentir paz, tener espacio para ti y dejar de vivir en constante presión.
- Quieres recibir más, pero todavía hay una parte de ti que asocia el dinero con esfuerzo excesivo, sacrificio, culpa o tener que dar demasiado para merecerlo.




