Creo que la presencia de Dios no es algo lejano, sino el pulso suave que sostiene cada momento. Me apasiona mirar con atención, verificar, investigar y estudiar la maravillosa capacidad que tenemos los seres humanos de sanarnos y de crear la vida que soñamos.
Crecí entre rezos y amaneceres. Mis abuelas me enseñaron a arrodillarme y orar, la espiritualidad desde el amor y a descubrir la magia de las planta, la bendición del agua y la belleza de hablar con los animales. En mi casa aprendí a no vivir con apegos materiales; mi mamita siempre dice: “Uno se muere y solo se lleva lo bueno que hizo por uno y por los demás”. Esa frase es mi brújula.
Amo las sorpresas, el sol, me encanta cumplir años, jugar, cantar (sí, canto, aunque no siempre afino), bailar, viajar, besar y AMAR. Creo que la alegría, la pasión y la vida intensa son caminos sagrados hacia el cielo.
Me hace feliz SERvir: enseñar, conversar, responder preguntas y abrir espacios para hablar del universo, de Dios, del ser humano, de la creación, la mente, el cuerpo, las emociones y la ESPIRITUALIDAD. Dar y recibir, entregarme y dejarme sostener: AHÍ ENCUENTRO MILAGROS COTIDIANOS.
Soy intérprete del lenguaje del universo, Mentora Espiritual y tengo una conexión muy especial con los Ángeles. También soy madre, hermana, amiga y una mujer común y corriente que eligió ser coherente con lo que ama y la hace feliz. Acompaño a personas a volver a ser felices, a recordar el milagro que ya son junto a los Ángeles, a caminar con ternura y a convertir su vida entera en una cadena de milagros, alegría, gozo, fe y amor.